Métodos para no llorar. Por Mariano Casas Di Nardo

Todos quisiéramos tener un sótano como Boris y Atalia para escaparnos de la realidad que muchas veces nos arrincona, nos oprime las ideas y nos paraliza. Un lugar donde el tiempo pase a otra velocidad y donde imperen nuestros deseos y se materialicen nuestros sueños reprimidos. Porque el mundo, por lo general, no gira como pretendemos y el miedo y la inexperiencia nos juegan una mala pasada. Entonces un universo idílico paralelo sería lo conveniente. O al menos una estructura para no sufrir. Donde todo sea más cómodo, amigable. Pero no. La vida es hostil, el prójimo es burlón. Y un cuchillo filoso, como reza su dramaturga, no es del todo suficiente.

Afuera el apocalipsis y dentro, dos chicas jóvenes, bella una; la otra perdida en su ira y en su hambre. Un ambiente de dos por dos y una humedad que jaquea el buen vivir. Dos mujeres que sufren el exterior y se protegen mutuamente. Dos humanidades que a veces coinciden y otras no. Y cuando se rozan, más que una unión es un rasguño. Un raspón. Una molestia. Pero también se reinventan. Se mienten, se necesitan, se odian y se padecen.

Josefina Sabaté y Baudron –así se llama su directora– dispone del poco espacio del escenario del teatro de manera tal que parece gigante. No porque le incluya espacios inexistentes, sino porque el afuera imaginario nos supone que donde convergen las dos protagonistas, es sólo un punto en la inmensidad gris. Y es gris, porque todo nos hace pensar que el abismo está afuera. Y es ese refugio el que las separa del ocaso.

El protagonismo pareciera ser de Atalia –Martina Schvartz– por ser la iniciadora de esta historia, pero es Boris –Bárbara Molinari– quien refuerza con sus histriónicas pinceladas, un guión que nunca se sabe para donde va. Y desde su primera intervención se gana el afiche. Ella maneja los tiempos y da vida al resto. A su partenaire y a los cambios de clima, que hacen de ecualizador de la trama.

Métodos para no llorar desconcierta en gran parte de sus sesenta minutos. Intención de su autora que se cumple hasta que una de ellas emite la frase que da título a la obra. Y allí cierra todo. Lo demás son eventualidades. Pueden suceder como no. Las cebollas, el encierro, la locura, el ayer, el hoy, el miedo, el deseo y sus respectivos contextos. Una idea que vale por sobre todo y le da vida y forma a una muy buena obra de teatro.

http://teatroconestilo.blogspot.com/

Entrevista realizada por alumnos de TEA

¿A partir de qué surgió la obra final? ¿Hay algo en particular que te sirvió para inspirarte? Cuestiones personales, otra obra, algún libro, etc.
El proceso de ensayo de la obra duró casi dos años. Durante este proceso, como es de imaginar, pasamos por distintas etapas. Probamos muchas cosas, fuimos, volvimos. Nos alejamos mucho del origen, que había sido una situación de encierro, tres mujeres, y "algo con la cebolla". Hasta pensamos, y las ensayamos, en hacer unas coreos donde las chicas cantaban y bailaban. Luego hicimos algunos ensayos abiertos y para mí eso es fundamental. Te hace reflexionar sobre la obra desde otro lugar, más allá de estar de acuerdo o no con lo que ven los demás. Ahí es cuando caen muchas fichas. Y empezamos a recortar. Y finalmente nos dimos cuenta de que habíamos vuelto al origen, pero desde otro lugar, habiendo experimentado muchas cosas. Fue un aprendizaje enorme, y absolutamente todo lo que hicimos nos sirvió para armar la obra final.

En este caso sobre todo una obra de Boris Vian, que se llama "Los constructores de imperios".

Otra cosa curiosa con respecto a la creación de la obra, fue que un día, hablando con mi abuela (que dicho sea de paso tiene 94 años), le conté un poco de qué se trataba la obra, y me contó que ella había conocido a una mujer, que luego fue una gran amiga, durante el bombardeo a Plaza de Mayo del '55. Mi abuela le ofreció refugio a esta señora, que luego terminó siendo como una abuela postiza para mí. Cuando me contó eso, quedé fascinada. La concordancia de la realidad con la ficción a veces es sorprendente.

¿Por qué el tema de escapar de la realidad?
Creo que muchas veces buscamos eso, un refugio, o nos encerramos en nosotros mismos, por miedo a los demás, por miedo a una realidad que nos abruma de imágenes, de sensaciones, de problemas. No somos capaces de afrontar al otro, porque lo vemos como enemigo. No nos enseñan a confiar en el otro, a apoyarnos en él, y sí nos enseñan que "no hay que hablar con extraños", que "no se puede confiar en nadie".

Sin embargo, por otro lado, el otro es el único que nos ve en nuestra totalidad. Nosotros solo vemos partes de nuestro cuerpo, incluso no llegamos a vernos las espaldas sino fuera por la ayuda de un otro, en este caso, un espejo. El otro nos devuelve una imagen de nosotros mismos, nos construye y somos a su vez esa construcción. Me interesó en la obra tomar esa temática, haciendo de algo real –el encierro-, una métafora. Ellas se refugian, sí, porque afuera hay ruidos que resultan amenazadores. Qué pasó, no lo sabemos. Quizás huyan de ellas mismas, por no soportar el mundo que ellas han creado (Atalia) o que le han impuesto, en el caso de Boris. De hecho Atalia y Boris, viven el asunto del encierro de maneras distintas y se relacionan de diferentes formas con el “otro”.

¿Por qué el nombre si la obra no habla de los métodos para no llorar sino que sólo es una línea dentro del guión?
Métodos para no llorar, el nombre de la obra, surgió cuando ya estaba casi lista. Nos faltaba el título. Y un día apreció así, como por arte de magia. Y nos cerró en todo sentido. Por un lado por el tema de las cebollas, que es lo único que tienen para comer. Lo de la cebolla también surgió primero como algo real, que devino en metáfora, de la capas de la realidad y de las personas, y de cómo Boris y Atalia van dejando caer ambas, hasta llegar a un corazón, genuino y sincero con ellas mismas. La cebolla, además, es algo que te hace llorar, que puede utilizarse como excusa, para derramar el verdadero llanto. Lo que ellas encuentran en ese lugar, sin buscarlo concientemente, son métodos para no llorar, formas de poder disfrutar de la vida, a pesar de que no siempre todo es lindo. Una salida dentro del propio encierro. Los personajes, a veces, no encuentran lo que buscan, sino lo que necesitan.

Se que le dan mucha importancia a lo estético ¿Más que en otras obras o es lo que debería ocurrir en todas? ¿Por qué?
Con respecto a lo estético, confieso que tengo especial obsesión. Creo que la imagen es muy importante a la hora de contar algo. Predispone al espectador de otra manera. Se ve el cuidado en la puesta, y eso ayuda a crear el clima exacto para trasmitir lo que se quiera trasmitir.

¿Cada elemento de la escenografía fue pensado?
Sí, creo que la escenografía tiene su función y no puede haber cosas de "decorado" simplemente. Por ejemplo, en un momento tenía ganas de que haya muchas cajas de cartón en escena para que se notara que el lugar estaba abandonado pero me di cuenta de que solo con un par nos alcanzaba, entonces, para qué más? Prefiero lo simple a lo barroco. El espectador no necesita tantos datos. A veces se lo subestima, pensando: no va a entender, o se va a malinterpretar. A mí eso no me preocupa porque lo que entienda el espectador sea lo que fuera será valido.

En la obra hay una buena utilización del espacio ¿Eso fue pensado o es algo natural?
Esto tiene que ver con mucho ensayo y con una forma de trabajo que me interesa indagar sobre el espacio y sobre los cuerpos en el espacio. Sí, todos los movimientos, en general, fueron pensados para mantener el equilibro espacial en escena. Como sabíamos que estrenaríamos ahí, los últimos dos meses los utilizamos para terminar de definir la puesta y nos dedicamos sobre todo a eso: el espacio. Que ellas se sientan cómodas, se adueñen de ese espacio, puedan circular por él a gusto fue fundamental. Si bien no todos los movimiento están marcados, porque aún hoy, luego de cuatro meses, hay cosas que siguen siendo improvisadas, sí hay una dinámica que sabemos que tiene que funcionar, una compensación para que la escena no se "pegotee", porque además al ser dos, no es fácil abarcar todo ese espacio.

¿Por qué el hecho de que la historia no tenga un hilo conductor? ¿Qué le brinda esto a la obra?
La obra anterior de dirigí y también escribí (junto con Agustín Pruzzo), tenía en ese punto cierta similitud. Hay algo en el relato lineal que no me atrae. Me gusta que el espectador reconstruya a partir de ciertos indicios el resto de la historia, que pueden ser muchas. De esta manera se pone en juego algo del espectador, sus recuerdos, sus miedos, sus frustraciones, sus alegrías. Así como hay quien pensó que la obra eran dos nenas que estaban jugando, otro imaginó que afuera había una guerra, y también hubo alguien que pensó que todo era un sueño. Eso de lo mágico, la multiplicación; que surjan de algunas imágenes, muchas imágenes. Que se abran mundos.

¿Qué significa el beso que Boris le da a Atalia?
Es la forma que encuentra Boris, torpe como es emocionalmente, de demostrarle todo el cariño que tiene por Atalia, todo lo que la necesita. También me interesaba la idea de meter algo del descubrimiento sexual de Boris, tan niña que parece al principio y que a lo largo de la obra va madurando. Por otro lado, la reacción de Atalia, el abrazo que se dan después, da cuenta de que la relación ha llegado a ser muy íntima, debido quizás a la situación extrema en la que se encuentran.

¿Por qué cree que la obra lleva ya tanto tiempo en cartelera? Ya va a ser el cuarto mes.
Lo del tiempo en cartelera es relativo, así como la cantidad de gente que va a verla. Prefiero pensar que por ahora disfrutamos haciéndola y que ya haberla estrenado es un logro teniendo en cuenta que no recibimos ninguna ayuda de ningún lado, hasta después de estrenada la obra, que Proteatro nos otorgó un subsidio, que todavía estamos esperando cobrar....

¿Qué idea pretenden que se lleve el público?
Como dije antes, pretender algo del público, es, a la vez, pretencioso. Lo que más me gustaría es que puedan volar, imaginar, sentirse atrapados por la historia, aunque no entiendan bien qué pasa. Creo que hay cosas que no pueden entenderse desde la razón, que hay climas, silencios, imágenes que penetran desde otro lugar y dejarse atravesar por eso no es fácil. Eso intentamos, si logramos una cosita nomás, en algunas personas, ya estamos hechas.


¿La creación fue diferente que en Familiar, su anterior obra?
Cada obra tiene su proceso, sus tiempos. Algunos puntos en común con Familiar son el haber hecho la dramaturgia junto con los actores, y que ambos fueron procesos de investigación, de prueba y error, de construcción en equipo.

Sin embargo el hecho de que Métodos la haya dirigido y escrito sola, ya marca una diferencia importante. También haber vivido la experiencia anterior hace que algunas cosas se mejoren aunque se cometan otros errores.

Tampoco uno es la misma persona, y eso también influye. Y las personas integrantes del elenco tampoco son las mismas, por eso creo que cada experiencia es única e irrepetible. Y maravillosamente enriquecedora.

Comentario de Carlos Diviesti

¿Un panorama de guerra? ¿Una zona de desastre? ¿Una casa abandonada? ¿Una playa solitaria? ¿Dónde estamos o adónde vamos? Viajando desde lo desesperado hasta lo melancólico, el espíritu tiene lugares cuya escarpada geografía provoca angustia. Esa quizás sea la tela donde Josefina Sabaté y Baudrón pinta MÉTODOS PARA NO LLORAR, un fresco que va de lo goyesco a lo impresionista y que privilegia lo onírico y lo sensorial por sobre la anécdota sin que esto último actúe en detrimento del espectáculo. Al contrario. Dos estupendas actrices (Bárbara Molinari y Martina Schvartz), anverso y reverso de la moneda, nos conducen hacia un sitio extraño de nosotros mismos, el de prestarle atención a nuestras emociones sin necesidad de comprender por qué nos emocionamos, sin necesidad de hacernos fuertes porque en el fondo siempre somos vulnerables.

http://blogesquinapeligrosa.blogspot.com/

Crtítica 150 Monos

Dos mujeres huyen de algo que parece una guerra civil. En la calle hay explosiones, disparos. Se meten en un sótano que viene a hacer las veces de bunker. Una tiene una cartera con algunas cosas -un grabador de periodista, entre otras-; la otra, nada. No se conocen, pero están obligadas a compartir el refugio. Por si eso fuese poco, lo único que encuentran para comer son cebollas. Crudas. Y, ya sabemos, las cebollas hacen llorar. Hay que buscar métodos para evitarlo. Sobre todo, cuando la amenaza parece extenderse para siempre: incluso las treguas podrían ser una "celada de ganso" (como se dice en la jerga ajedrecística) para que salgan a la superficie.

La dramaturgia es ambigua, no presenta un relato en el sentido clásico, sino apenas un fragmento singular de la vida de los personajes, con muchos puntos oscuros. ¿Quiénes son esas mujeres? ¿De qué huyen? ¿Cuál fue su vida antes de acabar en un sótano? El tratamiento del texto tiene, en ciertos momentos, una candidez infantil que recuerda algunas entradas del diario de Ana Frank y, en otros, un aire siniestro (por ejemplo, la parodia del programa de cocina), tras la apariencia de lo banal.

Apoyada en las actuaciones de Bárbara Molinari y Martina Schvartz, la puesta de Sabaté y Baudron de su propio texto es cuidada e interesante, aunque con algunos altibajos.

El vestuario y la escenografía cumplen su función sin estridencias. En el segundo rubro ayuda el hecho de que la sala sea efectivamente un sótano y que los espectadores estén tan atrapados como los personajes. El diseño de luces de Possemato (al que ya elogiamos por Terrame) vuelve a ser impecable, con un uso preciso de los colores e inteligentes recursos climáticos, lo que agrega espesor dramático a la propuesta de la directora, además de sumar al interés visual.

IMPORTANTE


¡¡¡ESTE VIERNES HAY FUNCIÓN!!!

Crítica ABC Cultural

Un refugio del mundo exterior
por Analía Lanzillotta

Dos mujeres son el punto de partida y de llegada de esta obra, y en el medio, un trayecto que recorre distintos aspectos de sus vidas, tanto de aquella que las vincula con el mundo externo como de aquella que crean a partir de su encuentro y su relación.
Todo se inicia cuando los personajes se hallan en una misma habitación, ambas solitarias y encerradas entre esas oscuras paredes sin poder salir. O quizás podríamos decir sin querer salir. Cada una de ellas tiene sus propias manías que las vinculan con el exterior, como si fueran una carcasa que les permiten adaptarse a la vida social, pero que desde el momento en que se conocen, quedarán expuestas y así armarán entre las dos mujeres un refugio propio, una realidad propia, ajena a ese mundo indiferente.

Con una muy buena interpretación de las jóvenes actrices Bárbara Molinari y Martina Schwartz, los cuadros de este espectáculo de Josefina Sabaté y Braudon, se suceden sin tener un hilo conductor similar a las obras tradicionales, las que narran una historia a las que estamos más acostumbrados, sino que tienen un dinamismo y un despliegue escénico que va más allá de la mera construcción de una historia.

Pero tampoco con esto se busca dar una lección de vida. Sólo se trata de exponer el interior de estas dos mujeres y su necesidad de un mundo paralelo al que estamos habituados, un mundo que sea de ellas mismas y con el que se puedan identificar.

Si bien el espacio es reducido, la forma en que se despliegan los personajes y los elementos que se utilizan en escena, nos proveen de la ambientación justa para que se lleve a cabo el espectáculo, el que se completa con la energía y la capacidad de las protagonistas y de todo el equipo que está detrás de la obra.

Link de la nota aquí

Crítica en Revista ABRI

METODOS PARA NO LLORAR – Revista Abrí Junio 2009

Por Juan Manuel Castro

Una sucesión de cuadros de dos mujeres que están, aparentemente, encerradas y no pueden salir. Al comienzo la presentación de la situación y de los personajes me cautivó. Todo un despliegue de recursos escénicos que nos iba llevando desde la sorpresa, la tensión por lo que puede ocurrir. La secuencia se fue cargando de escena de drama, y belleza poética, y si bien la historia, una anécdota al estilo tradicional no apareció, el espectáculo se vio perfectamente justificado por la calidad de exposición de dicha obra.

El trabajo que nos mostraron esas actrices fue excelente: La composición de personaje, la acción, el compromiso escénico, la concentración… todo, realmente me encantaría ver a esas actrices: Bárbara Molinari y Martina Schwartz en otros espectáculos para poder así comprobar que llegaron a semejante realización por la dirección de Josefina Sabate y Baudron.

Muy buena utilización del espacio y objetos.

Crítica en Leedor.com

Métodos para no llorar

Por Agustina Barbosa

Dos mujeres encerradas en un sótano. Uno real que pertenece al mismo teatro y que a su vez recrea el ficticio, propuesto por la dramaturgia.

La obra despliega las posibles situaciones que pueden transcurrir en ese ambiente y entre esas dos mujeres encerradas y desconocidas entre sí. Las presenta, las expone y se sucede la siguiente acción que incluye el tratamiento de la vinculación entre las protagonistas y su relación con el entorno.

Interesante es esta idea de exponer, sin necesariamente aleccionar. Hay un crecimiento a lo largo de las acciones bajo el eje de extraer esta necesidad de buscar una lógica en el por qué estos personajes hacen lo que hacen y se comportan como se comportan. Tanto es así que la acción final es ajena a la realidad propuesta al iniciarse la obra teatral.

La puesta en escena cuida mucho lo estético. Recrea una ambientación interesante, un vestuario que combina con el clima que intenta generar y una manera de trabajar el diálogo a fin de captar la atención del espectador. Hay un cuidado en cada detalle creando una atmósfera que condice con lo que se expone.

Particularmente creo que es válido rescatar esta apuesta al teatro por parte de sus creadoras, jóvenes en edad y con un trabajo de ensayo que se nota, independientemente del gusto particular del espectador, y que intentan pisar fuerte en el ambiente teatral.

Publicado en Leedor el 24-06-2009

http://www.leedor.com/notas/3095---metodos_para_no_llorar.html

¡Crítica GEO TEATRAL!

Métodos Para NO LLorar

En la superficie: el caos, la destrucción, lo hostil. Abajo: dos mujeres que buscan refugiarse, que buscan salvarse de esa realidad… dos mujeres que no se conocen y que en su búsqueda por salvarse se relacionarán.

Así es como empieza
Métodos Para
No Llorar, segundo espectáculo de Josefina Sabate y Baudron, quien nos sumerge en un mundo devastado por un extraño suceso y la relación entre dos mujeres que a medida que se conocen, empiezan a construir (casi sin darse cuenta) una realidad paralela para alejarse de ese mundo.

Una de ellas es una periodista de 34 años ¨pero no los parece¨; constantemente
graba todo (puede ser para escribir un artículo, como para no olvidarse o para tener una voz amiga)
La otra, es una joven sumamente extraña, la cual se interesa por lo desconocido y quien sabe de memoria una gran cantidad de definiciones del diccionario.

A lo largo de la obra vivirán momentos (que pueden ser tomados como juegos) los cuales las ayudarán para evitar la realidad hostil.


Ambas actrices, Barbara Molinari y Martina Schvartz, realizan un gran trabajo interpretativo, aportando a sus composiciones distintos matices que enriquecen el mundo de sus personajes.

Se aprecia un rico trabajo desde la dirección, donde cada clima esta sabiamente buscado y trabajado, donde cada elemento enriquece lo que acontece en escena, se nota un trabajo dedicado y preciso desde la dirección de Josefina Sabate y Baudron, quien además realizo la dramaturgia de la obra.

Métodos para no llorar es muy buen espectáculo, con nuevos talentos, que realizan un trabajo final que se logra escapar de lo que se viene viendo comúnmente en la escena local.

Martin Dichiera

¡Crítica!

sábado 13 de junio de 2009


Tuve la suerte de poder charlar con la directora sobre el proceso creativo de este proyecto, me contó que a partir de una idea inicial habían explorado en muchas direcciones y que, curiosamente, habían terminado en un lugar muy parecido al del principio. Me pareció muy linda la anécdota, porque habla de un germen fuerte que se resiste y que se deja nutrir. Habla de cuan sabio es a veces desaferrarse de aquello a lo que le clavamos las uñas. Porque va a volver, y probablemente recargado.

Dos mujeres se refugian de un amenazador mundo exterior. Lo que para una será un simple escondite, para la otra es una forma de vida y así comenzaran a conquistarse mutuamente. Si una se resiste a aceptar un nuevo estado de cosas, la otra ya lo aceptó y es feliz así. Cuando esa resistencia baja, entre las dos pueden crear un nuevo mundo. Y allí están ellas permitiéndose salir del encierro, largando, soltando, dejando volar. Y claro, pudiendo volver al mundo exterior, uno mucho más lindo, más soleado, más alegre.

Una obra de sensaciones, sin moralejas rimbombantes e innecesarias.

La recomiendo; energía joven en el teatro.

LARA GARFINKEL

Para ver el link clickeá acá.

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"Métodos Para No LLorar" habla de los mecanismos
que el ser humano utiliza para escapar
cuando la realidad hostil dispara contra sus sueños.

Despliega un mundo en el que el encuentro con el otro
pone en jaque las normas aprendidas de memoria
y la realidad se transforma en un
juego de vínculos que se construye a medida,
con nuestras propias reglas.

Al fin y al cabo no es más que un juego.
Más que métodos para no llorar.
Ni menos.


La obra surgió a partir de improvisaciones de las actrices.

Atún encebollado de Cádiz


Alimentos Base: Cádiz

Dificultad: Fácil

Tiempo preparación: 60 min.

Comensales: 4

Estacionalidad: Todo el año


Ingredientes


3 cebollas grandes

1 chorrito de aceite de oliva virgen extra

1 hoja de laurel

1,5 kg. de atún fresco

1 pizca de pimienta negra molida

300 cc. de vino blanco de Jerez

Preparación

En una cacerola añadir un chorrito de aceite de oliva virgen extra y poner a pochar las cebollas una vez cortadas y peladas.

Sazonar y dejar que se hagan hasta que alcance un color dorado (el secreto del éxito de esta receta reside en hacer bien las cebollas).

Una vez alcanzado el punto rehogar el atún previamente salpimentado, añadimos el laurel y echar el vino blanco.

Remover todo, que se mezcle bien y dejarlo guisar hasta que el vino se haya reducido casi por completo.

Se sirve en la misma cacerola acompañado de un buen vino blanco.

Mermelada de Cebolla

Dificultad:Normal

Nivel de suciedad: Cuatro cacharros

Coste: Barato

Grupo alimenticio: Repostería

Listo en: 1h 30m

Temporada: Primavera, Verano, Otoño e Invierno

Ingredientes

* 1 kg. de cebollas

* 450 gr. de azúcar

* Jugo de 1/2 limón

* 1 vaina de vainilla

Elaboración

Cortar la cebolla muy menuda y colocarla en la cazuela en la que posteriormente se hará la mermelada, teniendo en cuenta que no debe de ser de aluminio.

Añadir el azúcar, el jugo de limón y la vaina de vainilla cortada por la mitad, tapar y dejar en reposo al menos dos horas.

Pasado este tiempo, poner la cazuela a fuego suave y remover frecuentemente. Mantener al fuego unos 40 minutos y llenar con ella los frascos de cristal previamente esterilizados.

Poner los frascos en la olla al fuego con agua y dejar hervir una media hora. Retirar la cazuela del fuego y dejar enfriar en la misma cazuela.

Cebollas Rellenas

Ingredientes

6 Cebollas grandes

Una cucharada de tomate frito

Una lata de pimientos rojos

Medio Kg. de champiñones

Puerros

Un poco de vino blanco

Ajo

Sal

Aceite de oliva

Laurel

Pimienta

Preparación

Pelamos las cebollas y las freimos a fuego lento, una vez doradas las dejamos secar apartadas del aceite. Ente aceite de oliva rehogaremos puerros y champiñones cortados, una vez frito le añadimos una cucharada de tomate frito y lo dejamos para más tarde.

Tenemos que ir preparando la cebollas, las vaciaremos por dentro como podamos, usando una cuchara o la destreza personal. Tendremos que rellenar las cebollas con el relleno que tenemos ya listo. También picaremos toda la cebolla sobrante con el pimiento y 1 diente de ajo y freirlode nuevo con el aceite de oliva. añadiremos perejil picado y laurel A continuación lo juntaremos con las cebollas que tendremos que tener cociendo hasta que estén blandas.

Sopa de Cebolla

Porciones: 6

INGREDIENTES

1 y ½ taza de cebolla cortada en rodajas finas

50 gramos de manteca

¼ taza de harina

½ cucharadita de sal

½ litro de leche

½ litro de caldo

pizca de nuez moscada

gotas de salsa inglesa

2 tazas de cubitos de pan frito

100 gramos de queso gruyere rallado

PREPARACION

Rehogar la cebolla en la manteca caliente.

Retirar del fuego y agregar la harina, sal, leche y caldo.

Volver al fuego sin dejar de revolver con cuchara de madera hasta que espese y se cocine la cebolla.

Condimentar con nuez moscada y gotas de salsa inglesa.

Colocar en el fondo de una cazuela individual cubitos de pan frito.

Verter la sopa bien caliente y espolvorear con el queso rallado.

Llevar a gratinar a horno muy fuerte.

Servir enseguida.

Aros de Cebolla

INGREDIENTES

1 cebolla grande

1 taza de harina (120 gramos)

1 cucharadita de polvo de hornear

Sal y pimienta a gusto

1 yema

1 taza de leche (250cc.)

1 cucharada de aceite

Aceite, cantidad necesaria

PREPARACION

Pelar la cebolla y cortarla en aros finos.

Poner en agua fría durante 30 minutos.

Poner en un bol la harina, el polvo de hornear y la sal. Aparte mezclar la yema en la leche, añadir el aceite y unir con la harina hasta formar una crema.

Escurrir y secar los aros de cebolla.

Sumergir uno a uno en la pasta y freír.

Cuando estén dorados se retiran y se ponen sobre papel absorbente.

Se sirven calientes y son una delicia.

"Métodos Para No LLorar" habla de los mecanismos que el ser humano utiliza para escapar cuando la realidad hostil dispara contra sus sueños.

Despliega un mundo en el que el encuentro con el otro pone en jaque las normas aprendidas de memoria y la realidad se transforma en un juego de vínculos que se construye a medida, con nuestras propias reglas.

Al fin y al cabo no es más que un juego. Más que métodos para no llorar. Ni menos.

VIERNES
21.30 HS


ARÁOZ 1025
CÁMARA DE TEATRO

Tel.: 4777.0097

BORIS

“Boris” –no conocemos su verdadero nombre- es una joven muchacha con algunos problemas de sociabilización. Se pasó toda su infancia de médico en médico, llevada por sus padres sobreprotectores, que le buscaban exhaustivamente alguna enfermedad o problema mental que nunca encontraban. Privada por sus temerosos padres de una vida normal, se refugia en libros sobre mecánica de trenes que le regala un tío lejano. Es ingenua, sincera, y directa en su pensamiento, tanto que puede parecer cruel, pero es esa crueldad inocente, como la de los niños. No piensa lo que dice, simplemente es. Todo lo que sea desconocido le fascina. Sabe de memoria definiciones del diccionario, pero le cuesta relacionarse afectivamente con las personas. Ella quería llegar al mar. Y un día fue hasta la estación de su pueblo y esperó que pasara un tren que hace años no pasaba…hasta que algo extraño sucedió y corrió y corrió pero no llegó al mar.

ATALIA

Atalia es periodista y tiene 34 años. Pero no los parece. Escribe artículos, no sabemos muy bien de qué. Es correcta y muy prolija. Siempre vivió en la ciudad en el seno de una familia acomodada. Muy intelectual piensa cada palabra y cada acción que realiza. Sabemos que graba todo, quizás para no olvidar, para sentirse menos sola. Es un poco arisca y reservada. Le cuesta relacionarse abiertamente con la gente; sus relaciones amorosas suelen naufragar en un mar de preguntas sin respuesta, de enredos racionales que ella misma inventa. No se imagina que alguien como Boris pueda lograr conmover su corazón al parecer impenetrable.